Para amar una ciudad hay que conocer su historia, su cultura y tradiciones, cuidarla, conservarla y darla a conocer a los demás. Y la mejor manera es mirando con respeto a sus gentes, descubrir en sus miradas sus empeños, ilusiones y trabajos por hacer una ciudad más hermosa, en la que se pueda vivir en paz y armonía.
Algunas personas es posible que no entiendan de respeto, y por eso no hay que olvidar que exigir respeto es una obligación, igual que darlo.

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