viernes, 29 de noviembre de 2013

Orgulloso de Pamplona

Para amar una ciudad hay que conocer su historia, su cultura y tradiciones, cuidarla, conservarla y darla a conocer a los demás. Y la mejor manera es mirando con respeto a sus gentes, descubrir en sus miradas sus empeños, ilusiones y trabajos por hacer una ciudad más hermosa, en la que se pueda vivir en paz y armonía. 




Algunas personas es posible que no entiendan de respeto, y por eso no hay que olvidar que exigir respeto es una obligación, igual que darlo.